En la actualidad, la tecnología forma parte de nuestra vida diaria. La utilizamos en nuestros hogares, nuestros trabajos, nuestros estudios y también con nuestros amigos y familiares. En este contexto, no sorprende que también se la utilice en los tratamientos de rehabilitación. Desde hace varios años, se implementa en centros de rehabilitación de todo el mundo en pacientes con daño cerebral adquirido como el accidente cerebro vascular (ACV), traumatismo de cráneo, enfermedades neurodegenerativas, Parkinson y demencias (vascular y Alzheimer, entre otras).

En la Argentina, el uso de tecnologías en salud se encuentra en pleno auge y crecimiento. Por eso, incluir dispositivos como tablets, smartphones, pantallas táctiles, switches, juegos, consolas y demás accesorios de videojuegos en la rehabilitación neurológica ya es un hecho. Esto se debe, en gran parte, a que trabajar los objetivos específicos de cada paciente de manera lúdica genera mayor adherencia al tratamiento y una mejor respuesta, ya que estos acercamientos son más novedosos, dinámicos y ofrecen un feedback más rápido (auditivo o visual).

Si bien la tecnología puesta al servicio de la rehabilitación motriz es más conocida, también se pueden estimular funciones cognitivas superiores como la percepción, atención, memoria, pensamiento lógico y lenguaje, a través de plataformas, aplicaciones y juegos, que sirven como complemento terapéutico. Esto sucede porque podemos potenciar las capacidades y fomentar la recuperación de las funciones gracias a la plasticidad neuronal.

Es importante considerar que la tecnología debe ser considerada como una herramienta que complementa el tratamiento de rehabilitación convencional pero no que lo sustituye. En este trabajo, el profesional (fonoaudiólogo, kinesiólogo, terapista ocupacional, etc.) debe establecer los objetivos a trabajar, guiar al paciente y hacer las intervenciones que se requieran para el logro de las metas durante el tratamiento.

Incluso existen plataformas que se desarrollan específicamente para la rehabilitación motriz y cognitiva que son pagas y que realmente mostraron beneficios en la evolución del paciente. Asimismo, existen muchas aplicaciones móviles, blogs y software gratuitos en el mercado, que le permiten al terapeuta (luego de una selección exhaustiva) implementarlos en el tratamiento de un paciente específico.

Aunque estos no hayan sido usuarios de tecnología antes de sufrir un daño cerebral, en términos generales se predisponen de buena manera y trabajan a través del juego de manera encubierta; se divierten; se olvidan de sus dolencias; logran hacer actividades que no se sentían capaces de realizar y hasta se olvidan de que están siendo evaluados.

En aquellos casos en los que es necesario compensar funciones, las tecnologías de la información y comunicación (TIC) favorecen la inclusión social de las personas con discapacidad, a través de la utilización de sistemas de comunicación aumentativa alternativa (en personas que no pueden comunicarse de forma oral), dispositivos de acceso a la computadora con control ocular (en casos de limitaciones motrices graves), alarmas, agendas y geolocalización (en deterioro cognitivo). Estas y otras tecnologías de apoyo facilitan la accesibilidad de las personas con discapacidad a la información y participación social.

Sabemos que los avances tecnológicos son un gran aporte para la medicina en general y, en la actualidad, un complemento terapéutico muy importante para los tratamientos de rehabilitación, del mismo modo que facilitan la autonomía y participación de las personas con discapacidad.