Los recientes acontecimientos difundidos por la prensa a nivel nacional, ponen a la comunidad médica en estado de conmoción e incertidumbre, observamos con preocupación que resulta más cómodo cargar las culpas al médico ante un resultado adverso, que admitir la existencia de la enfermedad o la muerte. En general, todos estamos mal preparados para aceptar dicha circunstancia.

El médico egresa de la Universidad eligiendo una carrera puramente humanística para brindar a la sociedad un medio sanitario que el Estado no asume, y lejos está, en su formación, la de causar un daño o dolo. Mucho menos de realizar una criminalización del acto médico. Sin embargo, debe prestar servicios en lugares que no son adecuados, con deficiencias de seguridad para el paciente y para el mismo personal de salud, con faltantes de insumos y situaciones de violencia y agresiones que hacen indigno su trabajo.

Solo su irresponsable vocación de ser útil con el prójimo, lo lleva a asumir riesgos que lo dejan expuesto en un sistema perverso, con horarios extenuantes y de paupérrimas remuneraciones.

Lo que ocurre en nuestro país hoy, obliga a un razonamiento sereno, prudente y reflexivo.

El acoso permanente al accionar médico, ha de llevar a la parálisis paradigmática de cualquier iniciativa del sector. A corto plazo los médicos se verán obligados cada vez con mayor frecuencia a no enfrentar situaciones complejas, con las graves consecuencias para la sociedad y lo que ello representa.

Asimismo, desde COMRA sostenemos que el error médico debe sancionarse mediante un proceso civil, los médicos no debemos estar incluidos en el Código Penal, ya que en el mismo se tratan crímenes. Un crimen se define como la acción voluntaria de hacer daño, y ningún médico causa daño de forma voluntaria. 

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 Dr. Jorge Coronel, Presidente de la Confederación Médica de la República