Esta Conferencia Regional, es un espacio en el que los Ministros de Agricultura de la región junto a altos funcionarios de los Estados Miembros, se reúnen para debatir sobre los retos y cuestiones relacionadas con la alimentación y la agricultura con el fin de promover la coherencia regional en las cuestiones políticas de carácter global. 
En este marco COPAL acompañó la presentación de la Declaración del Sector Privado ante los representantes de diversos países de la región.
Destacamos que esta participación da continuidad a las acciones de acercamiento entre FAO y sector privado, de las que participara COPAL desde inicios del 2018.
En este espacio se ha dado debate a temas de sobrepeso y obesidad, agricultura familiar y sistemas alimentarios inclusivos para el desarrollo rural sostenible, uso sostenible de los recursos naturales, adaptación al cambio climático y gestión de desastres.
El dialogo ha permitido abrir espacios para compartir visiones, intercambiar experiencias y explorar áreas de interés común para superar los desafíos regionales vinculados a las temáticas mencionadas.
 
35º CONFERENCIA REGIONAL DE FAO PARA AMERICA LATINA Y CARIBE
Montego Bay, Jamaica, 5-8 Marzo 2018
Declaración del Sector Privado
 
“El sector privado aquí representado agradece a FAO la oportunidad de relanzar un diálogo que ayude a enfrentar los enormes retos que hoy en día, la sociedad enfrenta en materia de alimentación, salud y ambiente. Estamos convencidos, que el trabajo conjunto nos puede facilitar una más efectiva atención al llamado que Naciones Unidas ha hecho a todos los sectores, promoviendo una comprometida contribución a los Objetivos del Desarrollo Sostenible.
Vivimos cambios económicos, culturales, productivos, educativos, laborales, ambientales, transporte, organización urbana y movilidad, entre muchos otros, que transformaron la manera en que individuos, familias, comunidades y sistemas de abastecimiento de alimentos se organizan. Nuestro estilo de vida se modificó y con ello todas las variables que determinan las conductas alimentarias y la actividad física que realizamos. Este desafío involucra a todo el sistema alimentario, desde la agricultura en pequeña escala, hasta la producción masiva, de manera tal que se logren atender las necesidades actuales y futuras de alimentación.
Por tanto, todos los actores relacionados con el sistema alimentario, tenemos el reto de entender los cambios que la población experimenta, pues los mismos nos enfrentan a problemas de origen multifactorial y cuyo abordaje requiere de políticas multisectoriales, con una amplia coordinación inter ministerial e inter institucional. Por tal motivo, estamos convencidos que las acciones aisladas no tienen efectividad ni capacidad transformadora, como sí lo pueden tener las acciones articuladas por una política de Estado bien dirigida y cuya representación tenga el alcance del problema que se quiere abordar.                          
Desde la perspectiva del sector privado, el trabajo articulado ya lo hemos practicado en el pasado con gran éxito; tenemos amplios antecedentes con resultados efectivos, y no estamos frente a una excepción, por ejemplo:
Durante décadas, Gobiernos, organismos multilaterales y sector privado armonizamos normas y estándares de promoción de la salud y el ambiente, en temas clave como calidad e inocuidad, higiene, etiquetado general y nutricional, aditivos alimentarios, obstáculos técnicos al comercio, o las mejores prácticas de sostenibilidad, a través de plataformas como el CODEX ALIMENTARIUS o la International Standard Organization, donde converge un sano equilibrio entre producción, la salud, el ambiente, la ciencia y el comercio.
A través del trabajo público-privado, redujimos significativamente las deficiencias de micronutrientes en la mayoría de países y disminuimos la prevalencia de muchas enfermedades y hemos sido pioneros en la alianza interinstitucional para la reducción del contenido de sodio en algunos grupos alimentarios. Al mismo tiempo, tecnificamos el campo y la agroindustria, con lo que incrementamos la disponibilidad y la variedad de alimentos a través de la productividad y el comercio, con la mirada puesta en el cumplimiento de los objetivos 20/30.
Pero hasta aquí, el alcance ha sido local. Afortunadamente, hoy FAO nos acerca a la oportunidad de diseñar y poner en marcha una agenda de políticas que podemos elevar a un ámbito regional, donde el sector privado puede compartir muchos casos de éxito.
Hoy día, ya no podemos hablar solamente de producción, sino debemos tener una mirada holística en torno a la alimentación y atender temas que impactan la seguridad alimentaria y nutricional. Debemos abordar también la sostenibilidad ambiental, con una panorámica desde el campo a la mesa. Es decir, si no miramos los temas de alimentación de una manera sistémica, no veremos movimientos representativos en la disponibilidad de alimentos desde las diversas perspectivas de sostenibilidad, nutrición saludable y producción inclusiva.
Por tal motivo, el sector privado ha planteado una serie de desafíos, sobre los que se solicita a FAO su consideración dentro de la discusión para el próximo bienio.
1. El sistema alimentario es uno solo. Todos los eslabones de la cadena agroalimentaria son igual de importantes y deben ser abordados de manera integral, pues son complementarios uno del otro. El objetivo de alcanzar una alimentación suficiente en cantidad, nutritiva y saludable requiere de un sector agrícola robusto y competitivo y de una industria altamente innovadora. La sinergia entre agricultura familiar con la producción industrial, es necesaria, y ambos deben ir de la mano para lograr los Objetivos del Desarrollo Sostenible.
2. Debemos invertir en la competitividad del pequeño productor agrícola, donde una política inteligente y bien definida hacia la agricultura familiar, puede generar réditos para la seguridad alimentaria y nutricional. El sector privado propone la promoción de la asociatividad y los modelos empresariales exitosos aplicados a estos sistemas de producción, como mecanismos para reducir costos, lograr economías de escala, procurar y explotar la conectividad tecnológica y crear las condiciones de prosperidad de largo plazo que aseguren la permanencia intergeneracional de la actividad familiar.
3. Mientras 800 millones de personas a nivel global, están desnutridas y padecen hambre, una tercera parte de los alimentos producidos se pierden o se desperdician. 1.3 billones de toneladas anuales se pierden con un costo global de más de 400 billones de dólares. Esta realidad obliga a promover sistemas alimentarios eficientes y sostenibles, no sólo con foco en la producción, también en las causas y los efectos de la pérdida y el desperdicio de alimentos, para producir más y mejor.
4. La incorporación de las mejores prácticas de protección ambiental dentro de todo el sistema alimentario, nos deben ayudar a garantizar la disponibilidad de alimentos en un horizonte de largo plazo. Tenemos el enorme reto de balancear la ecuación entre producción y ambiente, así como enfrentar los retos del cambio climático. Se considera conveniente también evaluar alternativas de financiamiento no tradicionales por parte de los países, ya sean incentivos fiscales para quienes reduzcan sus huellas de carbono e hídrica, la implementación de un bono verde a las empresas que alcancen metas de disminución de estos impactos, o bien realicen inversiones productivas orientadas a la gestión ambiental. Por otro lado, a nivel de políticas públicas se percibe un área de oportunidad respecto al análisis sistémico, pues el estatus actual dificulta la cuantificación de los impactos ambientales y sus mitigaciones ante decisiones estratégicas, como pueden ser nuevas prácticas agrícolas y manufactureras, recambio a energías renovables, acciones para reducir la pérdida y desperdicio de alimentos, entre otros. Se propone para ello ampliar el objetivo de la plataforma regional propuesta por FAO para la conservación de la biodiversidad, no sólo con foco en la adopción de buenas prácticas, sino también para integrar sistemas de alerta temprana, transferencia de conocimientos y sistemas de medición, seguimiento y monitoreo de las acciones que se emprendan a nivel regional.
5. Es fundamental avanzar hacia un enfoque distinto, que no castigue sino que incentive las acciones que el sector privado realiza para la promoción de una alimentación saludable; en este sentido, estamos comprometidos con promover el desarrollo e innovación de la oferta alimentaria, teniendo en cuenta la factibilidad tecnológica, la realidad productiva y las implicancias para la realidad del comercio.
6. En complemento al esfuerzo que ya realiza el sector privado, consideramos que un elemento clave para la promoción de la salud es la educación, asumiendo que, entre otras cosas, se debe educar para adquirir hábitos de vida saludable.
7. Es necesaria una mejor aproximación a la evidencia científica que permita validar las propuestas de política, a través de una mejor precisión de la situación epidemiológica nutricional. La inexactitud en la descripción de este elemento puede llevar a la pérdida de tiempo y recursos importantes de los Estados. Aquí, sector público y privado tenemos la oportunidad de acercarnos a las instituciones académicas, de investigación, de las ciencias alimentarias y de la sociedad civil, que nos permita apuntar a políticas cuyos impactos sean medibles y verificables.
Estos retos no son viables bajo esquemas aislados, sino articulados, motivo por el cual, el sector privado ha señalado una serie de aspectos que son relevantes para la conquista de los mismos:
PRIMERO: Tal y como lo ha planteado el Doctor Julio Berdagué, fortalezcamos las alianzas multisectoriales e institucionalicemos el diálogo respetuoso, transparente e inclusivo entre las entidades regionales del sector privado, la sociedad civil, la academia y la ciencia alimentaria, con las diversas agencias internacionales y de gobierno relacionadas con la promoción de la salud, la nutrición, la sostenibilidad, el desarrollo rural y el comercio. 
SEGUNDO: Retomemos la confianza y la credibilidad mutua. Recuperemos el diálogo entre la empresa privada y las entidades de promoción de la salud. Hacemos un llamado para evitar los mecanismos que limiten la transparencia y para que propiciemos la participación incluyente del sector privado. Las diferencias son las que permiten consolidar propuestas equilibradas y políticamente factibles. La diferencia de criterios, o el espíritu empresarial, no debe ser motivo para excluir el aporte de sectores productivos, académicos o de investigación científica.
TERCERO: Demos al CODEX ALIMENTARIUS la función que durante décadas habíamos construido. Es fundamental que organismos como FAO y OMS/OPS mantengan viva su atención a los procesos institucionalmente válidos de conformación de marcos normativos. CODEX representa la institucionalidad que equilibra el mandato de protección de la salud con la ciencia. Cuando nos apartamos de este equilibrio, florecen esquemas normativos desarmonizados entre países, lo cual representa un retroceso en temas esenciales para el crecimiento de la actividad productiva. Es por ello que consideramos que la armonización internacional de la normativa y su apego a estándares de claridad científica y transparencia, son variables que debemos fortalecer.
CUARTO: FAO es la entidad llamada a otorgarle diálogo y transparencia al sistema alimentario. Solicitemos la creación de un espacio interinstitucional que logre conjuntar objetivos, sensibilidades y aportes de todos los actores que debemos trabajar juntos, pero que por distintas razones, hoy estamos desarticulados. 
Nosotros como sector privado de Latinoamérica y Caribe, tenemos hoy el honor de presentarnos ante esta conferencia, para afrontar juntos los grandes retos que la sociedad moderna nos presenta en materia de seguridad alimentaria y nutricional. Finalmente, nuestra invitación es para que sigamos por la ruta del trabajo conjunto, cuya efectividad está más que comprobada y es clave para el logro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.
Muchas gracias.”
16 de marzo de 2018.