Tras conocerse la investigación de la Universidad de La Plata que informaba sobre la presencia de viagra en aguas de ríos argentinos, Alejandro Sturnioli, director de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso del Agua (ALADyR) y miembro de la Asociación Internacional de Desalinización (IDA), aseguró que se debe sumar otras sustancias a la lista como cocaína, opiáceos, éxtasis y plaguicidas.

Investigador que estudia sobre contaminantes emergentes en el agua y especialista en toda la temática referida a la contaminación, Sturnioli explicó: “Considerando que todos los países del mundo traten sus efluentes de forma convencional, estos solamente tratarían sólidos y bacterias, reduciendo los contenidos de carbono, fósforo y nitrógeno al valor que indique la normativa local”.

“Sin embargo, gran parte de las sustancias disueltas del agua continúan su recorrido a su destino final. Este es el problema más grave de los últimos 50 años, del cual no tuvimos previsión: los contaminantes emergentes ¿Qué significa esto? Las sustancias disueltas, la mayoría excretadas en la orina humana (y otras provenientes en los efluentes industriales) no son tratadas por las plantas de efluentes convencionales utilizadas en la actualidad”, explicó el profesional.

En diversos relevamientos se logró determinar que algunos materiales, como solventes industriales, edulcorantes, ibuprofeno, hormonas, anticonceptivos, metanfetaminas, cafeína, ansiolíticos, antidepresivos y hasta cocaína, éxtasis y toda clase de opiáceos, aparecen en los ríos donde descartamos nuestros efluentes.

“Esto quiere decir que estamos consumiendo cada vez más este tipo de sustancias disueltas, ya que al igual que los tratamientos de efluentes, los de aguas convencionales no tratan este tipo de contaminantes”, dijo Sturnioli y agregó: “La ecuación sería así: a mayor expectativa de vida, mayor es la contaminación resultante con contaminantes emergentes. Todavía la medicina no ha terminado de concluir nada al respecto”.

El profesional detalló: “La tecnología en tratamiento de agua o efluentes moderna permite desde potabilizar agua de mar, hasta convertir el peor de los efluentes en el agua más pura que haya existido, por lo que nos enfrentamos a un problema cultural, de gestión y normativo”.

“Considerando que un efluente puede ser transformado en agua potable, no tendría sentido arrojarlo a un río para luego bombear agua nuevamente hacia una ciudad, por lo que esto da lugar a un término que cada día escucharemos con más frecuencia: el reúso de efluentes. Estos efluentes convertidos en agua potable superan la calidad de agua de cualquier fuente convencional que hoy estemos consumiendo. Como descarte de estos tratamientos se producen efluentes en muy baja cantidad y de fácil disposición final, debido a su volumen tan disminuido”, explicó Sturnioli.

Desde la ALADyR recordaron que América Latina es la zona con más reservas de agua dulce a nivel mundial, pero millones de personas no acceden a este recurso. Dentro de tres décadas, en el mundo habrá más muertes por causales de las superbacterias del agua que por cáncer: estas son las nuevas amenazas. “La reutilización del agua es una necesidad para muchos países debido a la escasez y estrés hídrico. Es hora de tomar decisiones para una gestión más sostenible de la misma”, pidió Sturnioli.

 

Fuente: lanaccion.com.ar